miércoles, 6 de marzo de 2013

El barco#

Escuche una vez, a un viejo decir en un bar que el hombre con el tiempo se acostumbra a todo. Se acostumbra a vivir en la Ponia a menos de cuarenta grados; o en Barbate, a más de cuarenta. Se acostumbra a una silla de ruedas, a perder un brazo, a no tener padre. Incluso a vivir en un puñetero barco en el fin del mundo. Decía ese viejo, que era la estúpida manera que teniamos de seguir siendo felices. Pero hay cosas a las que no te acostumbras ni con todo el tiempo del mundo. No te acostumbras al hueco del otro lado de la cama. Nunca te acostumbrarás a no ver su sonrisa, a dejar de pedir dos copas en un bar, o a comprar dos entradas para un concierto. A no notar su olor, ni sus besos. Ni a que se te rebiente el alma cada vez que te mires al espejo y te das cuenta que eres el gilipoyas mas grande del mundo, por haber dejado escapar al amor de tu vida.

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