Estoy harta, harta de que me trates
como a un juguete, de que un día me quieras mucho y al día
siguiente ya te hayas olvidado de mí. Estoy harta de sentirme bien
cada vez que me hablas y de sentirme como una mierda cuando me
ignoras. Estoy harta de ser siempre tu segundo plato, de que pongas
estados que sé que no van para mí, y que aún así sigas diciéndome
las cosas que me dices. Estoy harta de creerme siempre todas tus
mentiras, de estar confusa por lo que realmente sientes, de estar día
y noche pensando en ti, en qué pasara, cuánto durará esto... Pero
sobre todo, estoy harta de que no pueda plantarte cara y siga estando
siempre disponible para ti. Estoy harta de hacerme daño a mí misma.
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